Al-Andalus y el Magrib en el Oriente islámico: movilidad, migración y memoria (AMOI-II)

Datos sobre el Proyecto

Proyecto de I+D+i:  “Al-Andalus y el Magrib en el Oriente islámico: movilidad, migración y memoria” (AMOI-II) apoyado por la entidad financiadora: MICIN/AEI /10.13039/501100011033

Referencia del proyecto: PID2020-116680GB-I00

Periodo de ejecución: 1 de septiembre de 2021 — 31 de agosto de 2025

Investigadoras Principales: Mayte Penelas (IP1), (EEA-CSIC) y Maribel Fierro (IP2), (ILC-CCHS-CSIC)

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Presentation

Al-Andalus y el Magrib han sido consideradas zonas periféricas desde el punto de vista político, religioso e intelectual de un mundo islámico articulado durante los siglos VIII-XV a partir de una zona central constituida por el Ḥiŷāz, la región siro-mesopotámica y Egipto. Estudios recientes han identificado el policentrismo como una perspectiva más adecuada para analizar la historia islámica premoderna. Desde esa perspectiva, consideramos que la ‘periferia’ occidental durante los siglos señalados no solamente generó centros a escala local, sino que en ella fue emergiendo una percepción de sí misma como centro que llegó a su momento de mayor eclosión durante el califato almohade, aunque los califatos locales anteriores (omeya, ḥammūdí y fatimí) también fueron significativos para dicha emergencia. Todos ellos, en el plano intelectual, contribuyeron a la valoración de lo propio, que socavaba la necesidad de ir en viaje de estudios fuera del territorio magrebí.

En función de los resultados obtenidos en el proyecto anterior (Contextos locales y dinámicas globales: al-Andalus y el Magreb en el Oriente islámico, FFI2016-78878-R AEI/FEDER, UE), consideramos que para entender tanto ese proceso como sus consecuencias hay que centrarse en tres dimensiones: movilidad, migración y memoria. La movilidad (viajes de estudios, peregrinación a La Meca) de los ulemas andalusíes y magrebíes a las regiones consideradas centrales tuvo como efecto aparentemente paradójico la convicción de la propia valía. La migración de los ulemas y de otros elementos de la población como consecuencia del avance territorial cristiano y de luchas internas, sobre todo a partir del siglo XII, supuso una pérdida de capital humano e intelectual para el Occidente islámico, pero también la translación más allá del Magrib de una cultura vista desde fuera como ‘periférica’, que se instaló de manera duradera y profunda en la zona ‘central’. Tanto la experiencia de la movilidad como la de la migración dieron nacimiento a una memoria en el sentido de que los andalusíes y magrebíes que viajaron y/o migraron elaboraron unos marcos explicativos de los procesos y vivencias a los que se vieron sujetos, que quedaron plasmados en diversos tipos de obras (crónicas, antologías poéticas, repertorios bio-bibliográficos…) que fueron integradas en la historiografía de las regiones de acogida de distintas maneras.